¿Cuántos venezolanos regresarían con la transición en marcha?
Lo que nadie está hablando del regreso de la diáspora venezolana.
Con Maduro preso y Venezuela en una transición incierta, el debate sobre cuántos de los 7,9 millones de venezolanos en la diáspora volverán al país se ha vuelto inevitable.
Millones de venezolanos llevan años fuera, construyen nuevas vidas y echan raíces. Para muchos de ellos, volver a Venezuela sería, en la práctica, volver a migrar.
Cuando se habla de migración, hay que considerar dos fuerzas: los factores pull — lo que atrae al migrante hacia un destino — y los factores push — lo que lo empuja a salir de donde está.
El debate sobre el retorno venezolano se ha centrado en los factores pull: “¿Qué tan atractiva será Venezuela durante la transición? ¿Habrá oportunidades económicas? ¿Estaré mejor allá que acá? ¿Quiero reconstruir mi vida otra vez?”
Lo que no se ha hablado es la segunda mitad de la ecuación migratoria, los factores push. Específicamente, en caso de una transición en Venezuela, es probable que millones de migrantes venezolanos pierdan el estatus migratorio que tienen actualmente.
Sus permisos de residencia y trabajo están, en muchos casos, jurídicamente justificados por la existencia de la crisis venezolana, y los gobiernos de la región tienen la discreción de eliminar estos programas.
Si eso ocurre, muchos venezolanos tendrán que elegir entre regresar a Venezuela y caer en la irregularidad.
Los tres tipos de venezolanos en el exterior
No todos los migrantes tienen la misma situación migratoria. Esas diferencias son críticas. Los venezolanos en el exterior tienen tres tipos de estatus legal: permanente, temporal o irregular.
Para los venezolanos con estatus permanente (residencia o ciudadanía), volver a Venezuela es una decisión libre. Decidirán regresar si ven un futuro mejor en Venezuela que en su nuevo país.
Los que tienen permisos temporales — como el TPS (Temporary Protected Status) en Estados Unidos o el PPT (Permiso por Protección Temporal) en Colombia — tienen una situación más frágil. Si el gobierno de turno decide que es hora de eliminar esos programas temporales, los migrantes correrán el riesgo de la irregularidad.
Por último, es un migrante venezolano irregular. Evidentemente, se encuentran en una situación de total vulnerabilidad; no tienen ninguna base legal que justifique su permanencia en el país de recepción. Son los que ven un regreso a Venezuela como un prospecto mucho más atractivo.
Básicamente, solo los venezolanos que tienen residencia permanente o han logrado naturalizarse en el país que los acogió pueden decidir con tranquilidad si volver a Venezuela o no.
Los demás dependen de figuras legales temporales que pueden ser anuladas o son migrantes irregulares. En ambos casos, volver a Venezuela puede ser una decisión mucho más atractiva, independientemente de las oportunidades económicas que tenga el país.
El caso de los venezolanos en Estados Unidos es el mejor ejemplo de lo que puede ocurrir cuando se revoca un estatus migratorio temporal.
El fin del TPS, caso de estudio
En Estados Unidos, la mayoría de los venezolanos tenían el TPS (Temporary Protected Status), un estatus legal que les dio a más de 600.000 venezolanos permiso de estadía y trabajo, renovable cada 18 meses por el Ejecutivo.
Para muchos venezolanos en Estados Unidos, el TPS era la figura legal que les permitió construir una vida normal.
En enero de 2025, el gobierno de Donald Trump ordenó la cancelación del TPS. Luego de varios meses de litigios legales, en octubre de 2025, la Corte Suprema le dio luz verde para retirar esas protecciones a prácticamente todos los venezolanos.
Una vez anulado el TPS, muchos venezolanos enfrentaron tres opciones:
Tratar de aplicar a otra figura legal que les ofreciera protección: un proceso costoso que no garantizaba el éxito.
Quedarse ilegalmente en Estados Unidos,, arriesgándose a una deportación y menos oportunidades de trabajo.
Irse de Estados Unidos a un tercer país o regresar a Venezuela.
La anulación del TPS provocó el año con el mayor número de venezolanos abandonando los Estados Unidos. Entre enero y diciembre de 2025, ICE envió un total de 76 vuelos de deportación a Maiquetía, deportando a 14.310 venezolanos. Un incremento del 1.800% de vuelos con respecto al año anterior.
Sin embargo, el número de venezolanos que se fueron de Estados Unidos es mayor. Muchos venezolanos, enfrentados a la ilegalidad o a gastar miles de dólares en otros procesos migratorios, decidieron irse del país antes de ser deportados.
Aunque no tenemos cifras exactas de cuántos venezolanos se “autodeportaron”, el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos anunció que un total de 1,9 millones de inmigrantes se autodeportaron durante el 2025, de los cuales, indudablemente, muchos eran venezolanos.
El caso de Estados Unidos muestra lo que puede pasar con la diáspora en general: venezolanos con vidas hechas fuera del país que, al perder su estatus legal, prefieran regresar a vivir indocumentados.
Colombia: Solo 1% de venezolanos con residencia permanente
Colombia es el país con más migrantes venezolanos del mundo. Al igual que en Estados Unidos, la mayoría de los venezolanos en Colombia tiene un permiso migratorio temporal, a discreción exclusiva del Ejecutivo: el Permiso por Protección Temporal (PPT).
Según el Observatorio de Migraciones de Migración Colombia, con corte a diciembre de 2025, hay 2.845.187 venezolanos en el país, distribuidos así:
1.959.824 venezolanos tienen un PPT
323.425 venezolanos con su aplicación de PPT pendiente
521.272 venezolanos están en situación de irregularidad migratoria
40.666 venezolanos tienen una legalidad regular.
Es decir, solo el 1,45% de los venezolanos tiene un estatus migratorio regular y estable en Colombia. El resto vive bajo una figura que puede ser anulada en cualquier momento por el Ejecutivo nacional o en la irregularidad.
Si el gobierno colombiano siguiera la ruta de Estados Unidos con el TPS, hablaríamos de más de 2 millones de venezolanos que tendrían que decidir entre la ilegalidad y el regreso a Venezuela.
Perú: Entre ilegalidad y permisos temporales
Perú es el segundo país con más venezolanos en Latinoamérica, con casi 1,7 millones, según la Plataforma de Coordinación Interagencial para refugiados y migrantes venezolanos.
La principal figura legal para los venezolanos es la Calidad Migratoria Especial Residente, un permiso anual que les permite trabajar y residir en Perú.
La información sobre el estatus legal de los migrantes en Perú es escasa.
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú (INEI), en su reporte de migraciones del 2025, solo 377.692 venezolanos tienen un carnet de extranjero, ya sea como residente permanente o temporal.
Sin embargo, la Encuesta Nacional de Hogares dirigida a la Población Venezolana 2024 (ENAHO PV), publicada por el INEI en diciembre de 2025, indica que el 61% de los venezolanos residentes en Perú cuentan con un estatus legal vigente.
Si tomamos los datos de la ENAHO, la estimación más optimista, al menos 600.000 venezolanos están en situación irregular o en situación migratoria precaria.
Ecuador: 75% de venezolanos sin papeles
En Ecuador hay 440.000 venezolanos, según estimaciones de la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Emigrantes Venezolanos (RV4), y probablemente sea el caso más crítico de la región.
Entre el 2018 y el 2022, los gobiernos de Lenín Moreno y Guillermo Lasso implementaron varias figuras legales temporales para venezolanos, otorgándoles la estadía legal y permisos de trabajo.
La más reciente de estas figuras legales, la visa VIRTE, es válida por dos años y solo puede renovarse dos veces antes de que el solicitante se cambie a otro estatus migratorio. Sin embargo, la mayoría de los venezolanos en Ecuador no han podido acceder a estas visas.
Según datos de la RV4, para noviembre de 2025 sólo 110.200 venezolanos tienen un permiso migratorio. Es decir, solo 1 de cada 4 venezolanos en Ecuador tiene una permanencia legal en el país.
Y en el último año, la situación se ha vuelto aún más difícil para los migrantes venezolanos.
En el 2024, el presidente Daniel Noboa amplió las visas VIRTE para aproximadamente 90.000 venezolanos, pero solo siete meses después anuló su propio decreto, dejando a miles de venezolanos sin permisos migratorios.
Chile: más estabilidad, pero no para todos
El Censo 2024, elaborado por el INE y el Servicio Nacional de Migraciones (Sermig), confirma que los venezolanos son la comunidad inmigrante más grande de Chile, con 728.586 personas, lo que representa el 38% de la población extranjera del país.
Según datos y estimaciones del gobierno chileno, aproximadamente 252.591 venezolanos son migrantes irregulares. Es decir, aproximadamente 1 de cada 3 venezolanos en Chile no tienen ningún permiso legal para vivir y trabajar en Chile.
Aunque la mayoría de los venezolanos en Chile tienen un permiso temporal, Chile es uno de los países de Latinoamérica que más han aprobado residencias definitivas para venezolanos.
Según datos de las autoridades migratorias chilenas, entre 2016 y 2026 el Estado chileno ha aprobado 355.402 peticiones venezolanas.
A diferencia de Perú, Colombia, Ecuador y Estados Unidos, en Chile sí habrá cientos de miles de venezolanos con la estabilidad legal necesaria para no verse obligados a regresar a Venezuela por falta de estatus legal.
Brasil y Argentina: los países con mayor estabilidad para venezolanos
Los dos últimos países del continente con un buen número de migrantes venezolanos son Brasil y Argentina.
Según los datos migratorios de Brasil de diciembre de 2025, hay 593.341 venezolanos con algún estatus migratorio, de los cuales 316.112 son residentes permanentes y 277.187 tienen un permiso temporal.
En Argentina, el censo de 2022 estima que había unos 161.495 venezolanos en el país y en los últimos años ese número ha aumentado.
Según datos de la Organización Internacional de Migrantes, entre 2018 y 2024 el Estado argentino aprobó 175.351 radicaciones permanentes para venezolanos.
Recientemente, la ministra de Seguridad argentina declaró que hay 223.000 venezolanos con residencia permanente y 25.000 con residencia transitoria.
En caso de una transición, varios venezolanos en Argentina y Brasil podrán decidir con más calma si regresarán a Venezuela o no.
La pregunta que no se está haciendo
La recuperación del país puede impulsar el retorno de millones de venezolanos, no solo por las oportunidades económicas que ofrecerá Venezuela, sino también por el impacto que tendrá en los sistemas migratorios de la región.
De los 6,7 millones de venezolanos en América Latina, se estima que 1,6 millones están en situación completamente irregular. Aproximadamente 3,5 millones de personas tienen permisos temporales vinculados a una crisis que, en el escenario que se debate, habría terminado.
Solo una pequeña fracción, principalmente en Chile, Brasil y Argentina, tiene un estatus lo suficientemente sólido como para tomar la decisión de regresar con tranquilidad.
Entonces, en caso de una mejora en Venezuela, la pregunta para muchos migrantes no será “¿Quiero volver?” sino “¿Me quedo aquí sin papeles o me regreso?”
Frente a ese dilema, muchos volverán. No necesariamente porque Venezuela ofrezca mejores oportunidades, sino porque tu estatus migratorio te obligue a devolverte.
El caso estadounidense es un ejemplo. Y si los gobiernos de Colombia, Ecuador y Perú siguen el guión de Washington, el fenómeno podría repetirse a mayor escala.
¿Cuántos exactamente? Nadie lo sabe, pero no es algo que podamos subestimar.




Muy post Daniel, efectivamente es una decisión que ha pasado por la cabeza de todos incluso la mía y las variables a considerar son tantas que a veces abruma. Ha sido y es una situación difícil estos años para los venezolanos pero estoy convencido pero fuera o dentro el país se beneficiara de nuestro esfuerzo