¿Será diferente esta vez?
Con Nicolás Maduro apresado y Washington observando, se establece una nueva mesa entre el chavismo y la oposición para llegar a acuerdos que parecen improbables.
Durante más de doce años, el régimen chavista y la oposición venezolana han establecido procesos de diálogo. Más de 10 intentos desde el 2013 han resultado infructuosos. A diferencia de ocasiones anteriores, esta semana se ha establecido una mesa promovida por el gobierno de los Estados Unidos.
Bajo este diseño, la oposición estará representada por la presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, mientras que Jorge Rodríguez encabezará la delegación del régimen. Se espera que la fuerza de la realidad tras el 3 de enero y la captura de Nicolás Maduro se convierta en garantía de que este diálogo sea, finalmente, un acercamiento a la transición política en el país.
La expectativa se centraba en el 1 de agosto, cuando las partes iniciarían el proceso de diálogo. Sin embargo, ese día se desvaneció la expectativa de los venezolanos debido a la persistente opacidad del proceso. Jorge Rodríguez, en horas de la tarde, informó que mantuvo conversaciones con Figuera, en las que se acordó la composición de las delegaciones de trabajo y se fijó un cronograma sin mayor detalle.
La delegación oficialista estará conformada por 6 miembros: Jorge Rodríguez, Ana María Sanjuán, Jorge Arreaza, América Pérez, Génesis Garvett y Pedro Infante. Por su parte, la delegación opositora está integrada por una comisión técnico-política de 6 miembros: Dinorah Figuera, Marco Aureliano, Ramón López, Jorge Millán, Juan Miguel Matheus y Sergio Vergara, y por una comisión de apoyo de 4 miembros: Macario González, Desirée Barboza, Julio César Moreno y Elimar Díaz, todos ellos diputados de la AN-2015. Los diputados opositores habrían llegado a Venezuela el jueves para un primer encuentro presencial.
De acuerdo con los comunicados de ambas partes, la agenda de estos días se limita a la atención a las víctimas del doble terremoto, al fortalecimiento de la democracia y a la garantía y la promoción de los derechos políticos. La AN-2015 cuenta con el privilegio de haber protegido hasta ahora los activos de la República en el exterior, a los cuales el régimen de Delcy Rodríguez pretende echar mano, usando la atención posterremoto como excusa.
Esta etapa de diálogo debería concluir en unos seis meses mediante un trabajo transversal y mesas de trabajo para ofrecer resultados parciales a corto, mediano y largo plazo. Las partes coinciden en, al menos, construir acuerdos mínimos de gobernabilidad que permitan destrabar el nudo institucional que impide avanzar hacia la recuperación de Venezuela.
Algunas noticias de estos últimos 15 días:
María Corina Machado aseguró que no participa en las conversaciones promovidas por Estados Unidos entre la oposición y el chavismo. No obstante, afirmó que respaldará cualquier iniciativa que contribuya a la liberación de presos políticos, al retorno de los exiliados y a la construcción de un futuro calendario electoral.
Diosdado Cabello afirmó que la prioridad del oficialismo será exigir el levantamiento de las sanciones internacionales durante las negociaciones con la oposición.
Los ataques estadounidenses contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe no habrían reducido el flujo de cocaína a los Estados Unidos, de acuerdo con una evaluación de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) y del Departamento de Defensa.
El presidente Donald Trump afirmó que Venezuela aún no está preparada para celebrar elecciones, aunque destacó los avances logrados bajo el gobierno interino de Delcy Rodríguez. Estados Unidos sostiene que acompañará el proceso cuando haya condiciones para una elección libre.
Más de 15 fondos de inversión se incorporaron al Comité de Acreedores de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, con el objetivo de prepararse para una eventual reestructuración de la deuda externa. El grupo busca representar hasta la mitad de los cerca de US$60.000 millones en bonos internacionales en circulación, en medio de las expectativas de un acercamiento entre Caracas y Washington.
La firma de cabildeo estadounidense Ballard Partners anunció la apertura de una oficina en Caracas, en medio del creciente interés de inversionistas internacionales por Venezuela. La compañía representa a clientes con inversiones en el sector energético y busca facilitar nuevas operaciones tras la flexibilización del entorno político y económico.
Las exportaciones de petróleo de Venezuela cayeron un 25% en julio hasta 856.000 barriles diarios, su nivel más bajo en cinco meses. La reducción respondió principalmente a una menor demanda de India, mientras que Estados Unidos e India se mantuvieron como los principales compradores del crudo venezolano y China continuó sin reanudar sus importaciones.
Las negociaciones entre el gobierno venezolano y grandes petroleras como ExxonMobil y Chevron avanzan más lentamente de lo previsto. Aunque Estados Unidos impulsa una mayor inversión en el sector energético, las conversaciones para acceder a los principales yacimientos del país enfrentan obstáculos y aún no se han concretado acuerdos relevantes.
Chile y Venezuela acordaron restablecer sus relaciones consulares tras dos años de ruptura.
Abelardo de la Espriella delega a Estados Unidos su estrategia frente a Venezuela. El presidente electo de Colombia define cómo relacionarse con Delcy Rodríguez, quien gobierna bajo la tutela de Donald Trump.
Naciones Unidas coordinará la elaboración del plan de reconstrucción de Venezuela tras los terremotos del 24 de junio, junto con el gobierno de Delcy Rodríguez, el Banco Mundial, el BID y la CAF. La hoja de ruta, prevista para finales de septiembre, buscará orientar la recuperación de la infraestructura, de los servicios esenciales y de los medios de vida de más de 1,3 millones de personas afectadas.
Le estamos poniendo el ojo:
La esperanza entre los venezolanos cayó de 31,7% en junio a 16,9% en julio, mientras que la frustración aumentó de 14% a 23,1% y la preocupación alcanzó 33,4%, lo que refleja un cambio de expectativas tras la emergencia, según la encuesta más reciente de More Consulting.
La gestión de Delcy Rodríguez fue una de las más afectadas. Según More Consulting, el 81,1% de los encuestados considera que la respuesta del gobierno fue tardía, incluso entre una parte importante de quienes se identifican como chavistas. Estos resultados coinciden con la más reciente encuesta de Atlas Intel y Bloomberg, que registra una imagen negativa de Rodríguez de 71% y una positiva de apenas 19%, consolidando el desgaste de su liderazgo tras la emergencia.
En contraste, María Corina Machado mantiene una posición sólida en ambas mediciones. Mientras More Consulting mostraba una ventaja de más de 30 puntos en intención de voto, Atlas Intel la ubicaba con una imagen positiva del 72% y negativa del 14%. En un eventual escenario electoral, 57,4% de los venezolanos votaría por Machado, frente al 17,7% que respaldaría a Rodríguez y el 9% a Lorenzo Mendoza.
Atlas Intel señala que las principales preocupaciones de los venezolanos ya no son económicas, sino institucionales. La reconstrucción democrática, la confianza en las instituciones y el futuro político del país aparecen hoy por encima de los problemas económicos tradicionales, lo que sugiere que, incluso en medio de la reconstrucción tras los terremotos, la demanda de una salida política sigue ocupando el centro de las preocupaciones ciudadanas.
Recomendación
La segunda parte de Cien años de soledad acaba de estrenarse en Netflix. Gabriel García Márquez rechazó durante décadas la posibilidad de llevar la novela al cine. Su principal reparo era que la imagen fija los rostros, lugares y situaciones que cada lector puede imaginar por sí mismo. “La imagen es de tal manera impositiva que tú no tienes escapatoria”, explicó en 1991.
Gabo, sin embargo, llegó a contemplar otro formato. En 1987 dijo que veía Cien años de soledad “más como un serial de televisión, en diez años, sin adaptación”. La serie de Netflix se acerca, curiosamente, a esa intuición: una narración extensa, rodada en Colombia y en español, que intenta conservar buena parte del mundo de la novela.
Quizás esa sea también la mejor manera de verla. El Macondo de Netflix es una interpretación entre las innumerables versiones que los lectores han construido durante casi sesenta años. La serie ofrece una traducción visual cuidadosa del universo de García Márquez, sin agotar las posibilidades que aún persisten en el libro.



