A un mes del doble terremoto en La Guaira, Venezuela sigue sacudida
La emergencia dejó de medirse solo en víctimas. La reconstrucción, la legitimidad del régimen y el papel de la comunidad internacional comienzan a definir la siguiente etapa del país
Ha pasado un mes desde el doble terremoto del 24 de junio que cambió la historia de Venezuela. Las imágenes de edificios colapsados, de familias buscando a sus seres queridos y de equipos de rescate internacionales recorrieron el mundo. Aunque la atención mediática disminuye, el impacto político, económico y social empieza a hacerse visible.
Las cifras oficiales superan los 5.300 fallecidos, mientras decenas de miles de personas continúan desplazadas y amplias zonas de La Guaira permanecen en proceso de recuperación. Naciones Unidas estima que más de 1,3 millones de personas requieren asistencia humanitaria urgente y calcula que los daños materiales podrían superar los 37.000 millones de dólares.
Pero el terremoto también dejó al descubierto problemas que ya existían mucho antes de la emergencia.
Uno de ellos fue la vulnerabilidad de la infraestructura construida durante el chavismo. El colapso parcial de las urbanizaciones de la Gran Misión Vivienda Venezuela reabrió el debate sobre la calidad de las obras ejecutadas durante los años de bonanza petrolera. Ingenieros y antiguos funcionarios han señalado que muchos proyectos fueron levantados con escasa supervisión técnica, mientras que organizaciones independientes cuestionan la falta de auditorías y de transparencia en esos desarrollos.
La emergencia también puso a prueba la capacidad del régimen encabezado por Delcy Rodríguez. Durante las primeras horas, la lentitud de la respuesta generó fuertes críticas tanto dentro como fuera del país. Sin embargo, conforme avanzaron las semanas, Caracas comenzó a coordinar una amplia operación internacional que movilizó ayuda proveniente de Estados Unidos, las Naciones Unidas, China, Colombia, El Salvador y decenas de equipos de rescate extranjeros. Esa cooperación refleja otra de las transformaciones que deja la tragedia; hace apenas unos meses resultaba impensable que fuerzas estadounidenses, organismos multilaterales y el gobierno venezolano trabajaran simultáneamente en el país. La reconstrucción ha acelerado un nuevo esquema de relaciones internacionales en el que el pragmatismo parece imponerse a la confrontación ideológica.
Al mismo tiempo, la emergencia empieza a redefinir las prioridades económicas del país. La necesidad de financiar la reconstrucción coincide con la apertura a la inversión privada en sectores estratégicos como la energía, el petróleo y la minería. Empresas internacionales han retomado las conversaciones para invertir en Venezuela, mientras que organismos financieros exploran mecanismos para canalizar recursos destinados a la recuperación de la infraestructura.
Finalmente, pero no menos importante, la reconstrucción también está reconfigurando el tablero político. La administración Trump discute fórmulas de acompañamiento internacional para la transición y la recuperación del país, mientras la Asamblea Nacional electa en 2015 “que sobrevivió durante años como el único poder reconocido por buena parte de la comunidad internacional”, según César Báez en Politiks, vuelve al centro de la escena. A partir del 1 de agosto, una comisión de diputados iniciará conversaciones con el chavismo para negociar la reconstrucción institucional del país, comenzando por un nuevo Consejo Nacional Electoral. La emergencia humanitaria ha acelerado debates que parecían lejanos: quién liderará la reconstrucción, bajo qué reglas se organizará la transición y cómo se devolverá la legitimidad a las instituciones venezolanas.
Sin embargo, el desafío más complejo apenas comienza. La reconstrucción no consiste únicamente en levantar edificios. Implica recuperar la confianza en las instituciones, fortalecer los sistemas de prevención de desastres y responder a las miles de familias que han perdido sus viviendas, sus empleos y sus redes de apoyo.
Algunas noticias de estos últimos 15 días:
ING Groep, uno de los principales bancos de financiamiento para el comercio internacional de materias primas, informó que está evaluando respaldar operaciones vinculadas a recursos naturales en Venezuela ante el creciente interés de sus clientes. Aunque la entidad aún no financia negocios en el país, el aumento de solicitudes refleja cómo grandes comercializadoras internacionales exploran oportunidades.
Los médicos que brindaban atención en la comunidad de Catia La Mar alertaron sobre un aumento de enfermedades crónicas desatendidas y de casos de diarrea en las zonas afectadas por los terremotos. Ante el deterioro de las condiciones sanitarias, la ONU solicitó cerca de 300 millones de dólares para asistir a 1,3 millones de personas en situación de emergencia.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advirtió que los terremotos podrían desencadenar una nueva ola migratoria desde Venezuela, a medida que miles de personas busquen refugio tras el desastre. El organismo estima que cerca de 6,8 millones de personas resultaron afectadas y alerta sobre la necesidad de acelerar la respuesta humanitaria para evitar un mayor desplazamiento hacia países vecinos.
El vicepresidente electo de Colombia, José Manuel Restrepo, afirmó que el país será un aliado estratégico de Estados Unidos frente a Venezuela durante el gobierno de Abelardo de la Espriella. El nuevo gobierno colombiano buscará una política exterior basada en el pragmatismo y su la relación con Washington será clave para abordar la transición política y la estabilidad regional.
El secretario de Estado, Marco Rubio, anunció una campaña para limitar la capacidad de actuación de la Corte Penal Internacional (CPI), al considerar que esta representa una amenaza para la soberanía de Estados Unidos. La estrategia contempla presiones diplomáticas para que otros países se retiren del Estatuto de Roma, además de posibles sanciones y restricciones de visado contra funcionarios de la Corte.
La inflación mensual en Venezuela se aceleró hasta 13,8% en junio, más del doble del 6,3% registrado en mayo, según el Banco Central de Venezuela.
Delcy Rodríguez designó a Félix Plasencia como nuevo canciller de Venezuela, en sustitución de Yván Gil, y fusionó las áreas de relaciones exteriores y comercio en un solo ministerio.
El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, designó al empresario Jorge Jaller Jaramillo, abogado con amplia trayectoria en el sector privado en el Grupo Éxito, una de las empresas más grandes de Colombia, como próximo embajador en Venezuela.
La firma estadounidense Lionheart Capital negocia una inversión de 400 millones de dólares para adquirir una participación en el campo petrolero PetroUrdaneta. De concretarse, sería una de las primeras grandes inversiones privadas en el sector petrolero venezolano desde el levantamiento de las sanciones estadounidenses.
El Ministerio de Salud venezolano confirmó la muerte de tres personas por hantavirus en el estado Anzoátegui. Las autoridades señalaron que se trata de casos focalizados y aseguraron que, hasta el momento, no existe evidencia de un riesgo de propagación comunitaria.
Cashea anunció la captación de 100 millones de dólares en dos rondas de financiamiento lideradas por inversionistas internacionales. La fintech, que supera los 10 millones de usuarios y cuenta con una red de 40.000 comercios afiliados, busca acelerar su expansión y consolidarse como uno de los principales actores del ecosistema financiero digital venezolano.
The New York Times publicó un reportaje que sostiene que el secretario de Estado, Marco Rubio, se ha convertido en la figura con mayor influencia en la transición venezolana tras la captura de Nicolás Maduro. Según el diario, Rubio concentra las decisiones sobre las finanzas, los recursos energéticos y la política exterior del gobierno encabezado por Delcy Rodríguez.
Le estamos poniendo el ojo:
La administración Trump y funcionarios venezolanos evalúan mecanismos para desbloquear miles de millones de dólares en activos venezolanos congelados en el extranjero y destinarlos a la reconstrucción tras los terremotos del 24 de junio. Según Bloomberg, las conversaciones buscan financiar la recuperación sin que Estados Unidos tenga que ampliar significativamente los US$386 millones ya comprometidos para la ayuda humanitaria.
Entre los recursos que podrían entrar en discusión figuran los fondos retenidos en el Fondo Monetario Internacional, las reservas de oro depositadas en el Banco de Inglaterra y otros activos bloqueados en el exterior.
Recomendación
A Regime That Failed to Respond Cannot Rebuild Venezuela, una lectura clave para entender el panorama completo a un mes de la tragedia de La Guaira. El nuevo informe del Miranda Center for Democracy analiza cómo las fallas institucionales agravaron el impacto del doble terremoto y los desafíos que enfrenta la reconstrucción de Venezuela en la actualidad.




